Astronautas

Astronautas

Astronauci (Astronautas) es una de las novelas más famosas de Lem, editada por primera vez en el año 1951. Implica el seguimiento del esquema de realismo social, y por este motivo durante muchos años fue olvidada y abandonada por el propio autor. Sin embargo, en esta primera novela de Lem sobre un viaje entre planetas, hay un potencial de extraordinaria imaginación y fe en que la sabiduría humana al final superaría la locura de la política. La imagen del planeta Venus, arruinado por una guerra fratricida y, sin embargo, preparándose para atacar la Tierra, es una visión conmovedora hasta hoy de los resultados del pragmatismo primitivo y de la ambición del poder.

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Stanislaw Lem 1921 - 2006

image Stanisław Lem es un erudito y un virtuoso de la estilización; su creación se puede calificar como la de un genio. Las obras, equipadas con un fondo científico elaborado, conducen al lector a un laberinto interminable de géneros y estilizaciones. Al igual que los héroes solitarios de Lem, sus novelas se distancian de las pasiones y preocupaciones del día a día. Testimonian un intelecto elevado muy por encima de las posibilidades del individuo; una mente a veces maliciosa, otras veces llena de humor, sorprendente, bondadosa y escéptica, que aterra al lector al tiempo que invariablemente le sirve una paradoja. Su imaginación es tan poderosa y original que el mundo creado siempre se muestra verosímil y tangible. Leed a Lem: es un gran escritor y una de las mentes más poderosas de nuestros tiempos.

"The New York Times Review of Books"

A día de hoy mantengo la opinión de que mis primeras novelas de ciencia ficción carecen de valor y calidad (a pesar de numerosas ediciones y la fama internacional que me han proporcionado).  Las escribí, como es el caso de Astronauci, editado en el año 1951, por motivos que comprendo a día de hoy, a pesar de que el mundo descrito en ellas va en contra de todas mis experiencias vitales.

Es todo muy sencillo y de proporciones muy equilibradas. Aparece un ruso dulce y un chino azucarado. Es pura ingenuidad lo que hay en este libro. Qué infantil pensar que en el año dos mil habría un mundo tan bello y magnífico… Cuando escribí este libro era todavía muy joven y era como una esponja que absorbía todas las ideas que me proporcionaban. No hacía más que positivizar continuamente el mundo. En cierto sentido me engañé a mí mismo, porque escribí este libro por motivos honestos y dignos. Hoy no hace más que dejarme un mal sabor de boca.