Congreso de futurología es una de las aventuras de Ijon Tichy contadas con más chispa. Tichy, invitado a una reunión de futurólogos organizada en una república latinoamericana revolucionaria, al final se ve trasladado a un mundo donde en un enredo grotesco se han cumplido a la vez dos versiones del futuro, la utópica y la antiutópica. La burla de la futurología tiene de fondo – como siempre en el caso de Lem – una reflexión seria sobre la tendencia del ser humano a desentenderse de la realidad.

El Congreso es una especie de parábola de la sociedad consumista, una sociedad dirigida hacia la OMNIFACILITACIÓN como valor primordial de la existencia, donde esta actitud conduce al colapso de los valores auténticos, los que se formaron en la historia, mientras que la “psiquímica” se convierte en la tecnología última y universal de esta facilitación. El final hace pensar que el mundo fue creado de otra forma, que llegará el momento en el cual el hedonismo instrumental haya de pagar por sus prácticas y que este tributo resultará ser bastante horroroso.